24 de mayo de 2010

tropos

me gusta esta ciudad por cómo me enseñaste a quererla
me gusta la combinación punk-spinetta
de las calles del abasto
y cómo te aburren los cielos despejados en las plazas.

todo me resulta poesía y me ataca la retórica
mientras peleo con el oxímoron de nuestras noches.
el oxímoron: nuestras-noches.

no somos un nosotros, pero estamos llenos de sinestecia
quiero abrazarte el alma, beber tus ojos, escuchar tu sexo.

no puedo más que ser obvia, temerosa, predecible.

Ayer soñé que te ibas y entonces era libre.
por suerte volviste y todavía peleo con estas cadenas.

16 de mayo de 2010

Solamente



Ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

Ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida.


Alejandra Pizarnik

13 de enero de 2010

Esperame un rato más


Tenía la sensación de llegar tarde, de ya no poder entrar.
A pesar de haber ido cien veces a ver a Las Pelotas, a pesar de cantar y saltar (y hasta de esguinzarme un tobillo en uno de sus shows), había algún lugar al que, sentía, no podía acceder. No sé si en ese momento lo tenía demasiado claro o me di cuenta más tarde, después de aquel recital que compartí con mi amigo Ale, (no éste, sino otro, que curiosamente también lleva un apellido con “S“ y es músico) y después de leer no recuerdo dónde algo así: “Uno trabaja de esto, le gusta la banda, pero no llega a disfrutarla realmente hasta que no encuentra la gente correcta para hacerlo.“.

Un día la encontré, a la gente y a la banda, y me enamoré del Bocha y de su magia como hacía mucho tiempo no me enamoraba. Me enamoré de su voz, de su mirada, de sus canciones, de su transparencia envidiable, casi irrepetible en nuestro rock. Me enamoré sin la inseguridad de la no correspondencia, sin el miedo del porrazo. Pero el porrazo llegó igual. Y dolió.

Enero de 2009 me encontró entero en la gran ciudad y febrero, casi de casualidad, en la provincia de Córdoba, vagando entre San Marcos Sierra, Mina Clavero y Nono.
Llegué a Nono unos días después del 12 de ese mes y donde esperaba encontrar un santuario lleno de fotos, cartas y alguna que otra botella, no encontré más que un par de flores ya marchitas por el sol y la sequía del verano.

(En realidad, fue un alivio.)

Estaba sola, con un perro que me había seguido desde el camping, una riñonera flaca y una cámara de fotos que nunca me animé a sacar de la funda. Había salido a comprar verduras para el almuerzo y, aunque sabía que me iba a desviar hasta ese lugar, por algún motivo no lo había dicho a mi gente, como si necesitara de la soledad total, del anonimato, del secreto.
Ya ahí me senté lo más cerca que mis lágrimas aguantaron y miré. Miré un rato largo, todo, o nada, no me acuerdo ya, pero sé que miré mucho, miré hasta que me dolieron los ojos y el corazón y al final, en cuclillas, mientras intentaba levantarme, bien despacito para no romper con la tranquilidad que me rodeaba, le dije susurrando:


disculpame, Bocha querido, por haber tardado tanto en llegar.



Alejandro “Bocha“ Sokol. (30 de enero de 1960 - 12 de enero de 2009)

La foto que nunca saqué (pero otros sí)

14 de diciembre de 2009

Lenguaje sexista en medios y publicidad

Publicidad y estigmatización social: Cuestiones de género


Introducción

“Toda dominación comienza como una lucha por el lenguaje“, supo decir alguna vez el escritor y semiólogo francés Roland Barthes. Desde el lenguaje se crean realidades, ideologías, se imponen estereotipos y formas de vida. Es por ello que en este trabajo se intentará analizar el manejo del mismo y sus consecuencias en la sociedad, centrando la mirada en los medios de comunicación y la publicidad sexista.

Trabajo completo: haciendo click Acá.