17 de agosto de 2010

Koudelka


Josef Koudelka reconoce esas miradas que ningún otro reconocería. Se reconoce en ellas, se encuentra en ojos que gritan sensaciones que sólo un corazón sensible es capaz de recibir, y de aceptar.
Josef Koudelka respira a través de sus lentes y se alimenta de cada uno de los disparos de su cámara que –supo decir alguna vez– le suceden casi sin darse cuenta pero llenos de intensidad.
Recortes que resultan obvios, encuadres que parecen forzados, composiciones perfectas o azarosas; nada de eso es así o todo lo es, pero siempre en pos de mostrar aquello que la mayoría de las personas no pueden, o no quieren, o simplemente no se ocupan de ver.
En “Invasión ‘68: Praga“, Koudelka retrata como nadie la resistencia de un pueblo aterrado, el uso de ese miedo como escudo de lucha, el confronte, la división, la impunidad y el después, en esa famosa imagen con el reloj marcando una hora que no importaba y una ciudad gris como tapiz de fondo.
Koudelka no es un fotógrafo más, básicamente porque no puede ser calificado como un simple fotógrafo. Koudelka es un evidenciador de todo lo que se respira en el aire y que pocos –o menos– logran ver. Koudelka es un señalador, un guía, un flash que ilumina aquello que la cotidianidad tiñe de oscuridad, de normalidad, de no importancia. Koudelka hace visible. Koudelka ve.

26 de julio de 2010

imperfecta

a.

yo también tengo un eso
y un aquello
yo también fui otra
y otras
yo también pensé que sí
y era no.
yo también busqué afuera, y era adentro
yo también reí
yo también pequé
yo también me desilusioné
yo tampoco quiero volver a doler
y sin embargo
acá te espero.





b.

Hoy no existe
(y vos tampoco)

24 de mayo de 2010

tropos

me gusta esta ciudad por cómo me enseñaste a quererla
me gusta la combinación punk-spinetta
de las calles del abasto
y cómo te aburren los cielos despejados en las plazas.

todo me resulta poesía y me ataca la retórica
mientras peleo con el oxímoron de nuestras noches.
el oxímoron: nuestras-noches.

no somos un nosotros, pero estamos llenos de sinestecia
quiero abrazarte el alma, beber tus ojos, escuchar tu sexo.

no puedo más que ser obvia, temerosa, predecible.

Ayer soñé que te ibas y entonces era libre.
por suerte volviste y todavía peleo con estas cadenas.

16 de mayo de 2010

Solamente



Ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

Ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida.


Alejandra Pizarnik